PARECE INAUDITO QUE ENTRE LA ORGANIZACIÓN DE LA ESCUELA 224 Y LA MUNICIPALIDAD DE FIAMBALÁ CONTRATEN UN “CONDENADO POR ABUSO” PARA LA LOCUCIÓN DEL ACTO DONDE HASTA PODRÍA ESTAR ELIGIENDO SU PRÓXIMA VÍCTIMA
FIAMBALÁ: DONDE EL ABUSADOR TIENE MICRÓFONO
Imagínate la Impunidad hoy, fue el Eco en la Plaza.
Imagínate que el silencio no es ausencia, sino el peso de una injusticia que camina por la calle con la frente en alto.
Imagínate que en Fiambalá, el sol ya no alumbra las termas, sino que proyecta la sombra larga y cínica de un ABUSADOR CONFESO que, lejos de las sombras de la culpa, se baña en el brillo de los micrófonos y el aplauso público.
Imagínate a VÍCTOR “MOSQUITO” RODRÍGUEZ. Ponele rostro a la confesión…

Imagínatelo frente a un juez, bajando la cabeza solo lo suficiente para admitir que SÍ, que lo hizo; que abusó de una mujer que trabajaba bajo su poder.
Imagínatelo firmando un papel donde reconoce su rastro de daño para evitar una celda, negociando su libertad a cambio de una verdad que ya todos sabían, pero que él intentó asfixiar durante seis años de pericias, demoras y estrategias legales.
Imagínate ahora a Ella. Imagínatela hoy, quebrada. No por falta de valentía, porque tuvo el coraje de enfrentar al locutor estrella, al hombre de la radio, al funcionario del poder, sino porque la justicia que tanto esperó resultó ser un espejismo.
Imagínatela encerrada en su angustia, viendo a través de una pantalla cómo el hombre que la violentó, el condenado, hoy conduce un acto de Promesa de Lealtad a la Bandera.
¿Qué lealtad puede enseñar un abusador? ¿Qué valores se celebran cuando el municipio le entrega el micrófono a quien confesó haber vejado la integridad de una compañera?
Imagínate el sonido de los aplausos de los niños y niñas. Un aplauso que hiere más que cualquier insulto, porque es el aval de una comunidad que decide mirar hacia otro lado.
Imagínate la sonrisa de VÍCTOR “EL MOSQUITO” RODRÍGUEZ en las fotos de hoy, una sonrisa que no es de inocencia, sino de victoria. Es la sonrisa de quien sabe que, en Fiambalá, la condena social pesa menos que los contactos políticos.
Es la sonrisa de la impunidad que se pasea por la plaza principal y por el centro, apenas días después de haber sido sentenciado.
Imagínate a una GESTIÓN MUNICIPAL que, en lugar de PROTEGER a la víctima y marcar un límite ético, ELIGE la voz de un ABUSADOR para sus actos oficiales.
Imagínate si en algún Medio de Comunicación decía brevemente sobre la víctima pero condenaba a una Gestión anterior por ser mujer, sin saber el acompañamiento existente.
Imagina el mensaje que le envían a cada mujer, a cada joven: “No denuncies, porque aunque ganes en los tribunales, él seguirá siendo el dueño del escenario y tú serás la que tenga que irse del pueblo por miedo”.
Imagínate un Fiambalá que se vuelve oscuro, no por la falta de luz, sino por la falta de decencia. Ella tendrá que irse; él se quedará con el aplauso. Ella se queda con el trauma de la revictimización; él se queda con la conducción del evento.
Imagínate que ésta no es una historia de ficción. Es la realidad de un pueblo donde el poder se abraza con el abuso y donde el “juicio abreviado” fue solo el prólogo de una injusticia mayor: la de un condenado que hoy, impune ante el sentido común, se atreve a hablarle a nuestros hijos/ hijas mientras el municipio le sostiene el micrófono.
Repite conmigo: No fue un error. No fue un descuido. Fue el aval consciente de la impunidad.
En Fiambalá, hoy la justicia duerme, pero el abusador… el abusador sonríe y conduce ACTOS PÚBLICOS GRACIAS A SENSIBILIDAD DE SU VÍCTIMA QUE VIÓ POR LOS NIÑOS MENORES DE SU AGRESOR, DONDE PIDIÓ QUE NO VAYA PRESO PARA RESGUARDAR LA MANUTENCIÓN DE ELLOS.
Imagínate ahora….
FUENTE: EXTRAÍDO DE LAS REDES SOCIALES
