Durante la madrugada, cuando los autores ingresaron tras violentar ventanas y aprovechar la falta de iluminación y medidas de seguridad en la zona. Una vez dentro, arrasaron con todo lo disponible: cinco cajones de pollo, verduras, ollas, garrafas y la totalidad de los alimentos previstos para la jornada.

La situación generó indignación entre vecinos y voluntarios, que advierten sobre la vulnerabilidad de estos lugares y el impacto directo que estos delitos tienen en quienes más lo necesitan.

En el lugar trabaja personal de la Unidad Judicial N°9 junto a peritos de Criminalística, quienes intentan recolectar pruebas que permitan esclarecer el hecho. Sin embargo, las tareas se ven dificultadas por la ausencia de cámaras de seguridad y la falta de testigos.