A 22 AÑOS DEL SISMO, CATAMARCA SE REUNIÒ PARA AGRADECER A LA MORENITA

Los fieles catamarqueños volvieron a reunirse este lunes para agradecer la protección de la Virgen del Valle y su intercesión ante Dios. La jornada comenzó a las 8.53, el mismo horario en que se produjo el movimiento telúrico del 7 de septiembre de 2004, y culminó con una solemne procesión alrededor de la Plaza 25 de Mayo.
Los actos litúrgicos centrales de este día marcaron el cierre del triduo animado por el lema “Lirio de los Valles, cuida a tus hijos”, que este año tuvo la particularidad de la histórica visita de la Imagen cuatro veces centenaria a sus hijos del sur capitalino, llegando hasta Valle Chico, en una emotiva y fervorosa manifestación de fe mariana.
A las 8.53, hora en que se produjo el movimiento telúrico, el sonido de las campanas se asoció a la acción de gracias de todo el pueblo creyente de Catamarca, que saludó a la Madre Morena junto al Obispo diocesano y los sacerdotes, quienes se ubicaron formando un abanico ante la prodigiosa Imagen de la Madre de Jesús en su advocación del Valle.
Inmediatamente, se celebró la Santa Misa presidida por el obispo diocesano Mons. Luis Urbanč, y concelebrada por el vicario general, Pbro. Julio Murúa.
Urban recordó aquel 7 de septiembre de 2004 y destacó que, pese al pánico generalizado y los daños registrados en edificios históricos, no se produjeron muertes directas como consecuencia de derrumbes.
En ese sentido, sostuvo que la atribución de este hecho a la intercesión de la Virgen del Valle “transformó la tragedia en un símbolo de fe y cohesión comunitaria”. Para el Obispo, la Fiesta de la Protección permite mantener viva la memoria colectiva de aquel acontecimiento y, al mismo tiempo, reafirma la identidad religiosa de los catamarqueños.
En otro tramo de su homilía, el obispo reflexionó sobre el Evangelio de la Boda de Caná, al que definió como el primero de los signos realizados por Jesús. Allí destacó la presencia de María, quien advierte la necesidad de la familia cuando comienza a faltar el vino.
Hacia el final de la homilía, Urbanc dirigió una oración a la Virgen del Valle y recordó nuevamente el sismo de 2004. “Recordamos con fe el día en que tu mano invisible nos amparó, cuando la tierra tembló y tu manto materno nos preservó de todo peligro”, expresó.
“Gracias, Madre, por ser refugio seguro en las horas de angustia, por velar por nuestras familias y sostener la esperanza de nuestras comunidades”, manifestó el obispo.
Finalmente, pidió a la Virgen que bendiga los hogares, guíe a quienes sufren y fortalezca la fe en los días inciertos.“Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”, concluyó.
